Un cuento para cada día
Alhaurín de la Torre, Málaga, Andalucía, 6 de junio de 2003
Una Historia rara
Héctor Arrieta Colombia hectorarrieta15@hotmail.comNo seria simplemente decir que es una historia cualquiera, es solo algo que si sucediera seria verdad, aunque se, y estoy seguro, que a alguna persona ya le paso, quizás fue a mi, y quiero esconderme en la duda de hacerlos creer que no es cierto, o a beneficio de quien sea, a lo mejor es verdad.
Algo ilógico como si saliéramos de nuestro cuerpo en un momento determinado de nuestra vida, salir de él porque estamos cansados de las cosas ingenuas o las cosas indiferentes que queremos olvidar, cansados de ver como el poco tiempo de vida que tenemos lo desperdiciamos haciendole daño a los demás, pero quien puede cambiar esto, creo que es el amor, aunque duele y es reconfortante a la vez.
Intentamos olvidar y volvemos a encontrar ojos como los suyos, pero como no encontrarlos si fueron los que mas hicieron daño, ¿A quien? Será a ti será a mi? Aun no lo sé pero seguira la duda de saber a quien fue, a uno porque lo busca o a otro porque la busca, es algo raro, pero siempre hay otros que hicieron aplacar la masa del pensamiento que tenia la forma de tu boca, de tu cuerpo, de ti.
Esa mujer hace que uno se ahogue en sus caderas, y como no hacerlo si es una diosa salida de el mas inmenso mar, imponente y grandiosa, con misterios y belleza, pero con aguas turbulentas que solo hacen sufrir, quien la abra entendido, no lo se, solo se que tiene una vida propia y que le encanta hacer daño, pero que a ella no se lo hagan, no seria raro verla por ahí, de nuevo, pero con la sorpresa de que alguien ya la hizo suya, ya la sentencio, y bajara la mirada al saber que a aquellos a los que hizo daño, eran los que de verdad “merecia”, lastima, que para esas personas heridas, ella no era la que merecían, y sin embargo encontraron en su camino a quien de verdad los satisfacían, y ella alli, viviendo la oscura soledad de saber que pudo ser feliz y hasta hoy no lo ha sido, solo por su interés y su mal acostumbrado amor, que no era amor, era solo un ir y venir como el de sus olas turbulentas.
Alli yace, confundida en la vida, con un dolor en el alma, y un recuerdo que siempre llevara, porque en su presente esta el inocente infante y quien tampoco le hizo cambiar. Aunque conservas la misma mirada, los mismos labios, las mismas caderas, y los mismos ojos traicioneros de los que muchos se enamoraron y de los que otros solo tuvieron que acostumbrarse a mirar de lejos.
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